El artículo "Las misiones pedagógicas en la II República"1 recupera uno de los proyectos culturales y educativos más ambiciosos y transformadores de la España del siglo XX: las Misiones Pedagógicas, impulsadas durante la Segunda República para llevar cultura, educación y dignidad a los rincones más olvidados del país. Inspiradas en el Krausismo español2 y la educación en España3, estas misiones —creadas en 1931 bajo el liderazgo de Manuel Bartolomé Cossío— buscaban erradicar el analfabetismo (que afectaba al 44% de la población, especialmente en el ámbito rural y entre las mujeres) y democratizar el acceso al conocimiento. A través de bibliotecas ambulantes, proyecciones cinematográficas, teatro, coros, museos itinerantes y charlas, más de 600 voluntarios —maestros, artistas, intelectuales— recorrieron cerca de 7.000 pueblos entre 1931 y 1936, repartiendo más de 600.000 libros y organizando actividades que, por primera vez, acercaban a los campesinos a la literatura universal, la música clásica o el arte del Prado. Como decía Cossío:
“Vengamos a enseñaros algo, pero también, y lo primero, a divertiros”, una filosofía que combinaba pedagogía y alegría para romper con la tradición de una educación memorística, autoritaria y elitista.
El artículo destaca el impacto cultural y social de las misiones —como la creación de 5.522 bibliotecas rurales o la formación de maestros en métodos innovadores— y su dimensión política y simbólica. Las Misiones Pedagógicas fueron un símbolo de la apuesta republicana por una educación pública, laica y gratuita, pilares de una democracia moderna. Sin embargo, su éxito se frusto, como tantas cosas, con la llegada de la Guerra Civil y la posterior dictadura franquista, que acusó al proyecto de “antinacional, ateo y marxista” y disolviéndolo en 1939. Muchos de sus participantes sufrieron represalias, desde el exilio hasta el encarcelamiento.
“(…)el analfabetismo digital está consolidando la eufemística brecha digital.”
El texto, además de ser un homenaje a este legado, invita a reflexionar sobre su vigencia: en un momento en que el analfabetismo digital está consolidando la eufemística brecha digital. Es importante volver a llevar la cultura y el pensamiento crítico ante los resultados que la falta de regulación del mercado de la tecnología digital que están produciendo en nuestra sociedad y de manera especial en el ámbito de la educación familiar y escolar. Una lectura para entender cómo la educación sigue siendo, cuando se atreve a entrar en ciertos jardines, un acto de denuncia y justicia.