"Las instituciones de la Unión Europea llegaron este jueves a un acuerdo para prohibir la creación de imágenes sexualizadas generadas con inteligencia artificial, sin el consentimiento de las personas afectadas.

El pacto, cerrado de madrugada, prohíbe los sistemas de inteligencia artificial cuyo único propósito es el de generar este tipo de imágenes o de abuso sexual infantil, además de los que se pueden emplear para múltiples propósitos, si no tienen "medidas de seguridad razonables" para evitar la propagación de este contenido."1

Se trata de una decisión del Consejo de la Unión Europea enmarcado dentro de lo que es una batería legislativa para la simplificación de las normas europeas relacionada con la soberanía digital de la UE y la aplicación de normas sobre IA.

La viceministra de Asuntos Europeos de la República de Chipre2, dice que esta simplificación es fundamental para garantizar dicha soberanía. Pretende una proporcionalidad de las normas que son fuertemente objeto de presión por parte del lobby CCIA Europe3 .

Evidentemente, detrás de todo esto está la fuerte competencia, dependencia y debilidad de la UE ante las dos potencias tecnológicas: República Popular China y USA y la necesidad de potenciar una industria y recursos europeos que reduzca esa dependencia digital.

Este es uno de los motivos por el que la ciudadanía europea tiene que empezar a prescindir de las app de EE.UU., el otro motivo, igual de importante y urgente, es proteger nuestra privacidad que está siendo objeto de comercio con nuestros datos y de perfilación de la identidad personal.

¿Por qué creéis que Google, Microsoft y Apple tienen tanto interés en "okupar" digitalmente nuestras escuelas e institutos? Les importan menos la educación digital que convertir al alumnado en cautivos de sus aplicaciones y servicios, como si no existieran otras alternativas respetuosas con la privacidad personal y de los datos, precisamente europeas muchas de ellas; el conocimiento y divulgación de estas alternativas es una prioridad que se debe incorporar por parte de docentes responsables de la educación digital y tecnológica en los centros educativos.

Si no lo hacen, no es una verdadera educación digital sino que involuntariamente en muchos casos, actúan como agentes al servicio de las tecnológicas, no tanto por su decisión como por la presión e imposición de la administración educativa que es la que firma los acuerdos con estas empresas tecnológicas.