Si estuviéramos en Australia, en el momento de acceder a un sitio web por primera vez, tendríamos que verificar nuestra edad. Así es como lo veríamos en nuestra pantalla:

Este es el mensaje que apareció cuando quise entrar en la cuenta de Substack1. Para verificar mi edad, tendría que acceder a la app Persona2, una plataforma que procesaría mi información biométrica.

Previamente a hacer clic en el botón de "Empieza", hice lo que se debe hacer, ampliar la información que me ofrecen a través del enlace que me llevará a la Ley de Seguridad en Línea3, que es la que se aplica en Australia. Esa que tanto se aplaudió -sin conocerla- porque iba a limitar el acceso de los menores de 16 años a las redes sociales y otros contenidos.

El sitio web al que me lleva para conocer qué legislación avala esta solicitud de acceso a datos personales, es este:

Tras la traducción de la página completa utilizando la aplicación alemana DeepL4 obtenemos la misma información pero en castellano:

Empiezo el proceso de verificación que, como podéis observar, requiere de la entrega de datos biométricos.

Es interesante que el movimiento de la cara hacia la izquierda y hacia la derecha, mostrando ambos lados, permite la captura de la fisionomía de la oreja que, como la huella dactilar, son únicas y permanentes de cada persona. Así es lo que me contó una miembro de la Guardia Civil hablando sobre seguridad.

Del mismo modo, me pregunto si sería suficiente la calidad de la captura como para acceder también al iris del ojo; solo me lo pregunto.

Como el dispositivo desde el que estoy no tiene cámara, la app me pide que acceda al QR o bien solicitar que me remitan al correo electrónico un enlace seguro.

Tengo la opción de cambiar el país, quizás para ofrecer aún más datos personales. Sustituyo Australia por España, creyendo que eso les llevaría a renunciar a seguir verificándome, en la medida en la que no hay ninguna legislación que salvaguarde mis derechos en una supuesta obligación de identificación (inexistente también en España) para garantizar que tengo la edad apropiada para el acceso a la aplicación Substack.

Pero no, eso no me libró de tener que seguir entregando mi identidad personal de carácter biométrico.

De este modo, y antes de aportar mi correo electrónico, vuelvo a leer la continuidad de mensajes.

Nuevamente accedo al enlace de Política de privacidad5 de la app Persona para leerla:

Y aquí me quedo por ahora. Daré continuidad al artículo en unos días.